27/11/2016

El árbol



Julieta Pujol – Taller de escritura


Inmerso en el infinito interminable,
un colchón de hierbas empieza a ser cielo,
destellos de colores resaltan sobre el verde:
rojo, amarillo, azul.

Un lago, donde habita mi reflejo
y el de las aves que vuelan a lo alto,
tajando el cielo con su canto mañanero.

Una luz blanca que me ciega, y se mete
por mis ojos, mis orejas, mi nariz, mi boca,
llenándome por completo. 

En el centro, el rey se yergue ante sus súbditos,
imponente, impenetrable, impecable,
firmemente con sus garras se sujeta al suelo,
para que nada ni nadie pueda nunca derrocarlo.
Su cabello verde baila en el viento,
haciéndole cosquillas a las nubes;
y su robusto cuerpo, fuerte e inquebrantable,
es la envidia de todos los arbustos de alrededor.
Nos mira a todos desde arriba,
ignorante ante el respeto que inspira,
como si supiera que el mundo le pertenece. 

La vida gira en torno
suyo el trono irrompible,
inmortal, inmutable.
Nosotros insignificantes
la vida se nos esconde

en un fugaz suspiro.

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