21/12/2015

Sobre Juan José Saer

Por María Teresa Castangia - Taller de lectura


Juan José Saer (l937-2005) fue un escritor argentino natural de Serodino, provincia de Santa Fe y radicado en París desde 1968, donde falleció el 11 de Junio de 2005 a la edad de 67 años, víctima de un cáncer de pulmón.

El río sin orillas (fragmento)

   «Es que la carne de vaca asada a las brasas, el “asado”, es no únicamente el alimento de base de los argentinos, sino el núcleo de su mitología, e incluso de su mística. Un asado no es únicamente la carne que se come, sino también el lugar donde se la come, la ocasión, la ceremonia. Además de ser un rito de evocación del pasado patriarcal de la llanura, es un alimento cargado de connotaciones rurales y viriles, y en general son hombres los que lo preparan.»

Una pincelada muy lograda de la ceremonia del asado, sus integrantes, el entorno del lugar, Las partes de la vaca. Cualquier ocasión es buena para hacer un asado y lo han asimilado los extranjeros que concurren a nuestro país.  Puede ser en la ciudad o en el campo, en torno al río o las montañas como fondo.
Me agradó mucho esta obra de Juan José Saer, porque refleja en forma magistral la costumbre argentina del asado, con un relato ameno, ágil.
Por lo expuesto, decidí leer los cuentos completos de este escritor, todos con diversas temáticas, todos recomendables. Opté por «Sombras sobre vidrio esmerilado».
Los personajes principales son: Adelina Flores (poeta), su hermana Susana, su cuñado Leopoldo. El relato evoca una Buenos Aires de l940, aproximadamente. Se pone de manifiesto el choque entre dos generaciones: una, aferrada a viejos cánones de moral, muy estructurada y otra, más joven, representada por el personaje Tomatis y los amigos de su época más desprejuiciados, con un lenguaje y actitudes espontáneas. La diferencia generacional es evidente. La protagonista Adelina, ama en secreto a su cuñado; por lo tanto, le resulta una tortura convivir en la misma casa con él y su hermana. Pero en esa época, no era bien visto que una mujer, al morir sus padres viviera sola, teniendo parientes.
Se siente mutilada por la pérdida de un seno, luego de una mastectomía y, en ocasiones, llora con los versos de Alfonsina Storni, quien debió enfrentar la misma enfermedad.

Observa cómo, a través del vidrio esmerilado del baño, se higieniza Leopoldo y siente la frustración de su soledad y el deseo reprimido. Las angustias ante la vejez, la decrepitud y la muerte, el hecho de amar secretamente a su cuñado, incita a la protagonista a escribir un poema bajo el influjo de Storni, en ese “ahora” que es presente y ayer, acto presente de recordar y escribir, y también presencia del pasado, de lo vivido, de la memoria que se van entrelazando: «El tiempo no diluye, simplifica», expresa el autor. Me mantuvo pendiente de su narración hasta el final.  Los invito a leerlo.

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