Por Nicolás Ricciardi
Desde chico me gustaron
las cosas que vuelan, el espacio, etc.
Ahora voy a despegar una
nave espacial.
Estoy nervioso, muy
nervioso.
Escucho los números de
despegue como en una película:
—5—4—3—2—1—¡Despegue!
—Se me aplasta… el cuerpo…
como si un elefante… estuviera arriba mío… siento que mi cabeza… va a reventar…
—digo eso y pierdo el conocimiento.
AÑOS DESPUÉS:
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado.
—Modo
hibernación desactivado –escucho que la máquina dice eso y me despieto.
—Modo
hibernación desactivado –la odio, no se calla nunca.
—Modo
hibernación desactivado –vuelve a decir.
—Modo
hibernación desactivado –lo repite.
—Modo
hibern…
—¡¡¡YA ENTENDÍ, ya estoy
despierto!!! –digo eso porque estoy harto.
—Nos aproximamos a Yaka, Señor.
—Ok. Mostrar velocidad.
—Velocidad: 1.000.000 km. Por segundo –la nave espacial que tengo,
es una hipernave.
—Bien, ahora bajar
velocidad a 10.000 km. Por minuto, después cuando estemos a 100.000 km. Del
planeta, avísame y bajá velocidad a 1.000 km. Por hora.
—Procesando… procesado. Es hora de cenar, en la Tierra ya son las 10 hs.
PM.
—Y en Yaka, ¿qué hora es?
—Son
las 5 hs. AM, Señor.
—Bueno, mejor ceno ahora,
en vez de esperar al desayuno. Prepara la cena mientras voy al baño.
Cuando salgo del baño la
máquina me dice que la cena está lista, y cuando ya casi termino de cenar, me
avisa de que ya estamos a 100.000 km. De Yaka y que va a bajar la velocidad. Le
digo que bueno y termino de cenar rápidamente.
—Estamos a 10.000 km. de Yaka.
—Ok, me voy a dormir un
rato, decime cuando estemos a 100 km. –le digo.
Me voy a acostar. Después
de 2 hs. me despierta y dice que ya estamos a 100 km. de Yaka.
Le digo que gire la nave
para aterrizar.
Tres minutos después
aterrizamos sin ningún problema. Cuando bajo de la nave espacial me encuentro
con que el planeta está desierto, no hay ni un alma, ninguna planta, ni forma
de vida.
Camino sin entender nada,
las fotos que me habían mostrado en la Tierra no eran así, y ahora pienso que
estamos en un planeta equivocado, que la máquina se equivocó de rumbo.
Enojado, corro a los
mandos, y empiezo a manejar la nave manualmente, le digo a la máquina lo que
pienso que pasó, y la máquina me dice que no, que fue a las coordenadas que le
ordenaron.
—Entonces, contactá a la
tierra –le digo.
—Contactando… contactando… contactando… Perdón, pero se cortó la señal.
—¡Contáctalos de nuevo!
—Contactando… Contactando… Contactando… Haciendo contacto.
—Pasame el micrófono,
prendé los parlantes y la cámara de video.
—Procesando… Procesando… Procesando… Procesado, aquí tiene, Señor.
Me pasa el micrófono y
prende la cámara de video. En la cámara no se ve nada y le pregunto qué pasa
que no se ve en la pantalla a las personas de la Tierra.
—Señor, nos cortaron. Siento en el escáner que algo se aproxima. Son 2
cosas… no, son 8… Se aproxiaman a 1.000.000 km. por segundo.
Ahora confío más en la
máquina que en los humanos, porque sé lo que son esas cosas y que voy a morir,
pero una pizca de esperanza me hace correr hacia los mandos, despegar la nave y
decirle a la máquina que ponga los motores a la máxima potencia.
—Pero, los motores se fundirán, no puedo hacer eso, Señor, se quedará en
la nada para siempre…
—¡¡Hacelo ahora!!
La máquina lo hace. De
pronto, me pego al piso con una fuerza, que me hace acordar a mi primer
despegue, solo que en vez de un elefante son como cien elefantes, entonces me
desmayo.
Ahora me estoy despertando
y tengo frío pero escucho que la máquina me dice algo… y lo repite… y lo repite
pero ahora no estoy enojado con ella.
Estoy intentando escuchar
lo que me dice pero no puedo, supongo que mi falta de escucha es por el
despegue y será temporal.
Aunque no pueda escucharlo
parecería que me está intentando decir algo importante, algo que yo tendría que
escuchar…
Hago el mayor esfuerzo
para escuchar lo que intenta decirme, pero
no lo logro.
Ahora me doy cuenta de que
tengo los ojos cerrados, si no escucho por lo menos quiero ver qué pasa. Abro
los ojos y lo único que veo es oscuridad, fuerzo la vista para intentar ver
algo. Lo único que logro ver son unos puntitos azules o blancos, ahora que lo
noto, veo que están por todas partes.
No entiendo nada. Logro,
por lo menos, suponer que estoy vivo y que hay oxígeno, porque puedo respirar y
ver, pero no escuchar ni moverme.
De pronto todo se vuelve
luz. Escucho como una puerta que se abre y pasos. Estoy muy asustado y empiezo
a gritar, sigo sin entender nada.
Ahora no sé qué hacer.
Mientras escucho que los pasos se acercan, lo único que pienso es en gritar y
en sacudirme porque estoy enredado en cables y tirado en el piso. Me levanto
con el mayor esfuerzo posible.
Cuando logro pararme hay
muchas personas viniendo hacia mí aplaudiéndome y felicitándome, me ayudan a
caminar por el pasillo hacia el lugar en donde ellos estaban y dicen que
descanse porque mañana me van a explicar todo.
—Ya son las 5 hs. PM,
Señor, se debería levantar y comer algo –me dicen y me mueven.
—Hoy es el día en que le
explicaremos todo –entonces, al escuchar eso me levanto.
Lo primero que me dicen es
que era un experimento y que salió exitosamente. Ese experimento era para
reales futuros viajes. Necesitaban saber qué tipo de personas, de qué edades,
con qué cualidades y con qué estado físico serían las candidatas que pudieran
afrontar esos futuros viajes. Ya habían probado con otras personas, pero el
mejor resultado fue el mío.
—Pero la pregunta ahora
es, ¿usted quiere ser el primero en viajar en la realidad, al espacio exterior?
Le contesto que sí y no
veo la hora en que comience a entrenar nuevamente.
¡Por
fin voy a cumplir mi gran sueño!
No hay comentarios:
Publicar un comentario