21/12/2015

Selección de poemas de Marisa Carbonetti - Taller de poesía

Sólo uno

Un solo plato en la mesa
una copa un cubierto
sólo una silla
separada del resto.

Hasta a oscuras se podría
deambular por la casa:
cada  objeto en su lugar.
Nadie cambia nada.

La soledad no viene sola.
anda acompañada
de memoria y desilusión
y de pequeños trozos
de felicidad perfecta.

Siento que mi soledad
se instala y se agiganta.
Yo no encuentro en esta vida
de andar de a uno para todo:

un boleto un asiento una entrada
una sola bocanada de aire puro
para contener las lágrimas
de un presente absurdo.

Vociferan que es lo mejor
para encontrarse con uno mismo
conocerse y aceptarse
quién dijo que para eso

es necesario inmolarse?,
terminar hablando solo
en voz alta y contestarse,
esperar que el sonido

del teléfono nos rescate;
es bueno de vez en vez
la soledad para animarse
acallar el pensamiento

y que el corazón hable,
pero eso no significa
vivir siempre en el abismo
que es estar solo

en el sentido no literal,
rodeado de afectos genuinos;
padres, hermanos, amigos,
hijos que son un tesoro

pero solos en el proyecto trunco
de andar de a dos el camino
de sentir el abrazo,
de vibrar al unísono.

Borges decía,
tu ausencia me rodea
como cuerda a la garganta.

Las sábanas frías
se duermen resignadas
esperando tu venida.


¿Quién da más?

Lo eterno y lo efímero
en un duelo implacable:
fragmentos de almas y cuerpos
en la memoria
irremplazables se perdieron.
Dulces y profundos sentimientos,
se marearon

en la premura de lo urgente,
del sustento. De la vida, la entrega
y el esfuerzo quedan huellas
en algunos muebles
y trastos negros.

Y ahí está la muchedumbre
atenta, vacilante, ansiosa,
testigo de cómo el vil dinero
compra dos vidas preciosas.

Se las lleva el mejor postor
sin dudas, sin condolencias.
 No  importan de los dueños
sus vivencias, el yugo,



el desarraigo, la incertidumbre
y satisfacción postergadas.
Una a una, se van las monedas
ganadas con mucho esfuerzo
para que no falte el pan y los dulces
en las mañanas: honestidad
y educación, las vidas blancas
permanecerán en mí siempre
como ofrenda en sus consejos.

Y ahora sólo quedan
los recuerdos de madrugada
de mis padres: nadie podrá
comprar la luz
de sus miradas.      

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