26/12/2015

El río

Ninoska Laya Pereira (Caracas, 1970) es abogada, especialista en Derechos humanos y poeta. A principios de 1997 tomó contacto con la Comunidad Piaroa en el Estado de Amazonas, Venezuela. Su poemario "Los armomas dulces", que refleja esa experiencia, fue ganador de la VIII Edición del Concurso Monte Ávila Editores Latinoamericana.



Si del viaje hacia adentro se trata,
lo mejor para la claridad
es viajar por río.

Porque puede ocurrir
que venga Jairo en su lancha,
y sin palabras,
en la soledad más absoluta,
te lleve en tres horas,
Alto Orinoco arriba
hacia Macava.

Entonces, cuando quieras
recordar el lugar
en donde conociste la felicidad,
solo encuentres
el silencio del agua,
el tránsito del sol
y del viento en tu rostro.

Si es la lluvia la que golpea,
-solo en invierno se puede navegar
por el caño hacia Guanay-
se tiene la certeza que en la casa
de Vicente, el de la risa,
está el fuego de la cocina,
que seca todas las heridas húmedas.

Y tal vez todavía llueva
cuando se tenga que emprender de nuevo
el viaje: pero hay hogar en todas las orillas.

O cuando los pies están heridos
y no puedes bajar de la curiara
porque duele mucho,
la más anciana del grupo
revisa la llaga, la cura, la consiente,
y ordena "no se deje sola a la muchacha,
está lejos de su casa".

No hay manera de describir un viaje por río.

Se trata de detener el instante,
y contar a los que nunca han estado,
por necesidad o por miedo: el reflejo
es el agua que está quieta; es verano
hace mucho calor, estoy amando.

Pero ese lugar de las aguas
se queda adentro, detrás de todos los lugares,
a los que no se abandonan.
Entonces el destino no importa.

A mí me ha tocado el río.

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