Por Elisa Mabel Garassino
Nunca
hubiéramos pensado que un humilde soldado 4 vencería al poderoso 1.000. ¡Pero
lo hizo!
Una mañana se encontraron en un campo de
batalla lleno de renglones. El 1.000 con
su ejército de ceros se instaló en lo más alto de la hoja. Con prepotencia
empujó al 4 que estaba allí para indicar el número de página.
Al principio
el cuatrito se sorprendió y tuvo miedo, creyó que iba a ser tapado por esa
cifra inmensa. Después se convenció de
que ese era su lugar, y, como le correspondía lo defendería a muerte. Además
sus trazos eran gruesos y negros como una armadura.
El rey Mil ya
había invadido el territorio usando para ello una aguda lanza en forma de lápiz
negro. Debía gritar, pero los números no hablan…
Temerario el 4
atacó, hizo una zancadilla y dio un empujón al 1. Su plan era hacerlo caer para que luego
rodaran los ceros fuera de la hoja, pero no lo logró…y su débil base lo hacía inclinarse hacia delante.
Dando saltitos
pretendía llegar hasta los ceros pero no fue suficiente. Los tres
redonditos parecían una ventosa en el
renglón.
Entonces clamó
por justicia y pidió ayuda a los cielos.
Todo parecía
inútil, la batalla estaba casi perdida. ¿ Que me queda por hacer?- pensó rapidito. ¡Si ¡, ¡Ya se!..¡ Panzazo; con mi
inmensa barriga cuadrada! Y pum, paf…¡Que desparramo causé, ja ja, reía ya con
pocas fuerzas el 4 mientras veía que había quedado solo en lo alto de la hoja.
Algo tarde el pedido de auxilio fue escuchado.
Y la ayuda
cayó del espacio en forma de goma de lápiz/tinta.
¿Milagro? ¡
No!
Pero… ¿Quién
fue? ¿Qué noble caballero vino a defenderme del malvado?- se preguntaba el 4
confundido.
—Oh ¡… Es Sir
Santino, el que casi todo lo sabe.
Pues bien; ¿qué encontró ese noble caballero
que vino al rescate ?: Un numerito 1 quebrado en dos y varios ceros aplanaditos
desparramados por los renglones, uno de ellos
(probrecito) achatado en el borde de la hoja.
¡ ¡ Se hizo
justicia…!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario