07/08/2015

Flores marchitas

Por Marisa Carbonetti


El frío se colaba
en los brazos de la madre
que acunaba a su hijo
recién nacido
producto de un arrebato,
en una noche cualquiera
cuando en busca de sus sueños
estrangulados por la miseria
perdió en su barrio la inocencia.

Carne de yugo había nacido
las esquinas lo acunaron
su escuela fueron las veredas
de los bares más concurridos
bellas flores bien envueltas
sus principales materias
que rendía cada día
con aprendida insistencia
ante la mirada indiferente
de parroquianos y turistas
que le ofrecían moneditas
que tal vez nunca serían
para él.

Su destino estaba marcado
por leyes y herencia
y con altura lo aceptó
hasta abrazar la adolescencia


cuando entendió los artilugios
de los gobiernos y su indecencia
y permaneció esperando
de ellos una respuesta,

pero la vida se le gastó
entre aromas confundidos
de sustancias mal olientes
cafés y flores marchitas
aguardando que los dueños de turno
le devuelvan con utópicas políticas
el bienestar que perdió
cuando apenas nacido
el frío se coló
entre los brazos de su madre
para indicarle que la injusticia
instalada estaba en su sangre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario