Daniel Giarone. Nació en San Marín, provincia de
Buenos Aires. Es escritor y periodista. Magister en Escritura Creativa (Untref)
y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Escribió: Los ahorcados (novela), Crónicas del asombro (poseía) y Voces claras en medio del ruido
(periodismo).
Los siguientes textos pertenecen a “Crónicas del a sombro”, poemario inédito a publicarse en agosto próximo.
En
el fuego
donde
se cuece el pan
viven
las estrellas
La
memoria
guarda
días felices.
Canta
el zorzal
¿El
tiempo perdido
es
marchar
en
dos o en cuatro patas?
Es
extraño
lo
que veo
todos
los días
Siempre
lo supe
hay
un montón de tigres
antes
de tu cuarto
Algo
que dijiste
se
me olvidó
contártelo
(ayer)
Cuando
despierto
un
millón de pájaros
huyen
de mis uñas
No
sé por qué lo hice
El
jugo de tomate
gotea
en la heladera
Corre
el tren
artero,
petulante
al
precipicio
En
tu mirada
la
placidez
de
un venado muerto
Hay
musgo en tus manos
nadie
reclama
que
despiertes
Otra
vez vos
otra
vez
otra
Entre
las ramas
asustado,
maligno
crece
Mirar
dentro
de
la calle tiesa
y
saber perder
En
la intemperie
hay
un abismo
desde
el que se ve todo
Una
cópula
de
nubes grises
en
el torreón del monje
Otra
vez el llanto
en
el cuarto vacío
no
sé que hacer
Lo
que soy
una
posibilidad
el
brote del tiempo
Estallan,
mustios
los
verbos
al
caer
Una
gota de rocío
el
diluvio
sobre
la hormiga
¿Qué
es?
en
medio de la lluvia
Aquel
hombre
El
corcel negro
azotado
no
ve la sortija
Entre
los autos
ella
mira
todo
lo demás
Una
muñeca calva
busca
su cabeza
sentada
en la vereda
La
patrulla
bajo
la luna
huele
a perrera
El
oficinista
se
asoma
a
las vías del tren
La
calle adusta
huele
a jazmines
y
ella apura el paso
Las
pestañas tersas
el
iris diáfano
el
mundo hostil
Cambia
de piel
perpleja
la
serpiente
Callar
entero
para
decir
todo
lo que sé
Sufren
todavía
aquellas
aves
al
volar
Debajo
del agua
la
cabeza y el triángulo
como
siempre
Entre
todos ellos
un
enano y un bombero
piden
fuego
El
paraíso
ofrece
frutos
envenenados
El
silencio
de
tus silencios
se
estira en la calle
No
saber
nunca
otra
cosa
Durante
el viaje
florecen
grietas
rojas,
verdes, amarillas
El
mar del Norte
donde
se ahogan
las
ballenas
La
boca de esa mujer
se
desarma
cuando
come
Ausente
el
tero lánguido
a
orillas del río
El
vientre de la luna
pleno
de estrellas
nada
sabe
Lo
que acabo de decir
no
lo escribiría
en
ningún lado
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