02/07/2017

Daniel Giarone - Textos leídos en el ciclo "Nuevas voces en la escritura" 2017

Daniel Giarone. Nació en San Marín, provincia de Buenos Aires. Es escritor y periodista. Magister en Escritura Creativa (Untref) y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UBA). Escribió: Los ahorcados (novela), Crónicas del asombro (poseía) y Voces claras en medio del ruido (periodismo).

Los siguientes textos pertenecen a “Crónicas del a sombro”, poemario inédito a publicarse en agosto próximo. 


En el fuego
donde se cuece el pan
viven las estrellas



La memoria
guarda días felices.
Canta el zorzal



¿El tiempo perdido
es marchar
en dos o en cuatro patas?



Es extraño
lo que veo
todos los días



Siempre lo supe
hay un montón de tigres
antes de tu cuarto



Algo que dijiste
se me olvidó
contártelo (ayer)



Cuando despierto
un millón de pájaros
huyen de mis uñas



No sé por qué lo hice
El jugo de tomate
gotea en la heladera



Corre el tren
artero, petulante
al precipicio



En tu mirada
la placidez
de un venado muerto



Hay musgo en tus manos
nadie reclama
que despiertes



Otra vez vos
otra vez
otra



Entre las ramas
asustado, maligno
crece



Mirar dentro
de la calle tiesa
y saber perder



En la intemperie
hay un abismo
desde el que se ve todo



Una cópula
de nubes grises
en el torreón del monje



Otra vez el llanto
en el cuarto vacío
no sé que hacer



Lo que soy
una posibilidad
el brote del tiempo



Estallan, mustios
los verbos
al caer



Una gota de rocío
el diluvio
sobre la hormiga



¿Qué es?
en medio de la lluvia
Aquel hombre



El corcel negro
azotado
no ve la sortija



Entre los autos
ella mira
todo lo demás



Una muñeca calva
busca su cabeza
sentada en la vereda



La patrulla
bajo la luna
huele a perrera



El oficinista
se asoma
a las vías del tren



La calle adusta
huele a jazmines
y ella apura el paso



Las pestañas tersas
el iris diáfano
el mundo hostil



Cambia de piel
perpleja
la serpiente



Callar entero
para decir
todo lo que sé



Sufren todavía
aquellas aves
al volar



Debajo del agua
la cabeza y el triángulo
como siempre



Entre todos ellos
un enano y un bombero
piden fuego



El paraíso
ofrece frutos
envenenados



El silencio
de tus silencios
se estira en la calle



No saber
nunca
otra cosa



Durante el viaje
florecen grietas
rojas, verdes, amarillas



El mar del Norte
donde se ahogan
las ballenas



La boca de esa mujer
se desarma
cuando come



Ausente
el tero lánguido
a orillas del río



El vientre de la luna
pleno de estrellas
nada sabe



Lo que acabo de decir
no lo escribiría

en ningún lado


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