Se acercaba a donde estaba el ángel reposando
lo único que se le pasaba por la cabeza era poder florecer
se asombraba de la belleza de aquella musa que la logró cautivar con sólo su aparecer
quería hablar con ella, necesitaba saber a dónde había
parado.
Aquel ángel la vio pasar
"Estás en un lugar seguro" decía
pero eso no lograba que se sintiera tranquila
aquel ángel se le acercó como si tuviera algo que apañar.
"No tengas miedo, no vas a volver a sentir el
sufrimiento"
el calor de sus manos parecía el de las de una madre cuidando a
su primogénito
como las flores que descansaban en el pasto, la mujer comenzó a derramar
sus sentimientos
las derramaba de forma cristalina, agua pura, y parecía que
se las llevaba el viento.
Aquel ángel abrazó a la muchacha al punto de que ella sólo
quería dormir.
Y ya era la hora de partir.
Ya era la hora de que el ángel lleve a la gente hacia donde
tienen que ir,
y que aquellas flores se despegaran del sufrir.
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